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“Everybody knows the fight was fixed
The poor stay poor, the rich get rich
That’s how it goes
Everybody knows”
¿Qué son las dinámicas de la economía K?
En los últimos años, el análisis económico ha dedicado una creciente atención al fenómeno conocido como economía K. Este concepto hace referencia a situaciones en las que las dinámicas económicas y financieras generan una progresiva divergencia entre diferentes grupos de personas o empresas. Mientras algunos evolucionan favorablemente y se sitúan en el brazo superior de la K, otros experimentan una evolución más desfavorable o quedan estancados en el brazo inferior.
La economía K se ha utilizado para analizar desigualdades en distintas dimensiones. Un ejemplo relevante es el de la inflación. La evidencia empírica muestra que, debido a diferencias en los patrones de consumo, los hogares con rentas más bajas suelen soportar una mayor inflación que los situados en la parte alta de la distribución. Este fenómeno se hizo especialmente visible durante episodios recientes de inflación elevada, como en 2021, en el contexto posterior a la pandemia de la covid-19, y a raíz de las distorsiones derivadas de la invasión de Ucrania por parte de Rusia.
También dentro del colectivo de los hogares, varios analistas interpretan la actual fase de crecimiento económico como un ejemplo de economía K. Esto se explica porque los hogares con mayores ingresos han registrado mayores incrementos tanto de renta como de riqueza y, en consecuencia, han pasado a representar una parte cada vez más relevante del consumo, que es uno de los principales motores del crecimiento económico en Estados Unidos. Según un estudio de Bank of America, en 2025, el tercio superior de los hogares por nivel de renta registró un crecimiento interanual de los ingresos del 4 % y del consumo superior al 2,5 %, mientras que el tercio inferior presentó aumentos cercanos al 1 % en ambos casos.
Otra manifestación del comportamiento en K puede observarse en la evolución de la capitalización bursátil de las empresas cotizadas. En el caso del índice S&P 500, el 10 % de empresas con mayores beneficios ha experimentado una evolución notablemente más favorable, con una revalorización superior al 60 %, mientras que el 90 % restante ha registrado un incremento de aproximadamente el 30 %.
Este patrón también se identifica a un nivel más agregado, como el sectorial. La economía china muestra una evolución claramente diferenciada entre sectores, tal como muestra el gráfico 1. Por un lado, destaca su liderazgo en ámbitos como las baterías, los vehículos eléctricos o las energías renovables, que impulsan positivamente agregados como las exportaciones. Por otro lado, la economía se ve condicionada por el comportamiento de otros sectores, como la industria manufacturera tradicional de menor valor añadido o el sector inmobiliario, que han registrado caídas significativas de actividad y precios en los últimos años.
Gráfico 1.

Fuente: Eurasia Group.
¿Qué implicaciones tienen las dinámicas K?
La desigualdad, especialmente cuando se mantiene en el tiempo, puede generar dinámicas económicas y sociales que desembocan en lo que se conoce como profecías autocumplidas. Un ascensor económico y social que funciona de forma menos eficiente puede reducir los incentivos a invertir en ámbitos como la salud o la educación, precisamente aquellos que podrían contribuir a revertir las dinámicas desfavorables.
Tanto en el ámbito empresarial como en el individual, las dinámicas K tienden a concentrar sus beneficios en un número reducido de agentes. Esto implica grandes rendimientos para los proyectos y las personas de éxito, mientras que el resto de los participantes obtienen recompensas más limitadas. Este entorno puede favorecer el progreso y la innovación, pero también generar presión competitiva y una sensación de desventaja entre aquellos que no logran situarse en las posiciones de liderazgo.
Por último, desde una perspectiva agregada, una economía K puede ser más frágil. En el caso del consumo, la dependencia creciente de un pequeño grupo de grandes consumidores puede amplificar una caída del consumo agregado si se producen choques adversos, como una corrección de las valoraciones de los activos en los mercados de renta variable, a los que estos hogares están más expuestos que el resto de la población. Según un estudio de la Reserva Federal de Dallas, este incremento de la fragilidad existe, aunque su impacto es relativamente limitado.





