Revisar mitos para mejorar la relación con nuestras finanzas

17 de febr. de 2026 Lectura: 5 minutos

En el ámbito financiero circulan mitos que pueden condicionar la forma en que tomamos decisiones importantes. Algunos se repiten por costumbre, otros nacen de percepciones heredadas y muchos ya no encajan con la realidad actual.

En Grupo Caja Ingenieros vemos a menudo cómo estas creencias influyen en la manera de ahorrar, planificar o relacionarnos con el dinero. Por eso, en este artículo revisamos tres ideas extendidas que pueden alejarnos de una planificación más consciente y adaptada a cada etapa vital.

Mito 1: «La educación financiera es solo para quienes tienen tiempo y recursos de sobra»

Esta creencia parte de una visión antigua y muy limitada de lo que significa formarse en finanzas. Hoy, la realidad es muy distinta. La educación financiera no es un privilegio ni un ámbito reservado a perfiles concretos; es una necesidad transversal que afecta a todas las personas, independientemente de su edad, capacidad adquisitiva o experiencia previa.

El informe sobre tendencias de inversión 2024 Global Retail Investor Outlook, elaborado por el Foro Económico Mundial, confirma que «el perfil de los inversores se está volviendo cada vez más diverso en cuanto a edad, geografía, género e ingresos» y que existe «un interés temprano y creciente por explorar una gama más amplia de activos y por utilizar herramientas tecnológicas para gestionar el patrimonio». Esta diversidad refleja que la educación financiera ya no es un espacio exclusivo, sino un conocimiento transversal que atrae a personas con realidades muy distintas.

La clave está en que no hace falta ser experto ni dedicar largas horas para adquirir nociones útiles. La educación financiera moderna se basa en conceptos prácticos, aplicables y adaptados a cada etapa vital. Entender cómo funcionan los productos básicos, cómo protegerse frente a los riesgos o cómo planificar a medio y largo plazo es algo que cualquier persona puede aprender con recursos accesibles y progresivos.

En la Fundación Caja Ingenieros trabajamos para que la educación financiera sea una herramienta real de autonomía y bienestar. Nuestro objetivo es que la sociedad disponga de los conocimientos necesarios para tomar decisiones acordes con sus necesidades y su momento vital.

Promovemos la cultura financiera como vía para mejorar la autonomía económica, prevenir fraudes, avanzar hacia metas personales con planificación y fortalecer la salud financiera a lo largo del tiempo. Este compromiso se materializa en iniciativas como la Cátedra de Salud y Cultura Financiera o el Observatorio de Divulgación Financiera, entre otras.

En definitiva, la educación financiera no es un privilegio, sino una herramienta de bienestar que debería acompañarnos a lo largo de la vida. Desde el Grupo Caja Ingenieros trabajamos para que esté al alcance de todas las personas.

Mito 2: «Las decisiones financieras solo son válidas si se toman desde la pura racionalidad»

Durante años se ha repetido la idea de que las decisiones financieras deben ser completamente frías, calculadas y ajenas a cualquier emoción. Sin embargo, la investigación en la economía del comportamiento financiero, demuestra que esto no es ni posible ni deseable. Nuestro cerebro integra emociones y razonamiento en cada decisión económica, desde una compra cotidiana hasta una planificación a largo plazo.

Emociones como el miedo, la ansiedad o la culpa influyen en cómo gastamos, ahorramos o invertimos. El miedo puede llevarnos a evitar decisiones necesarias o a paralizarnos ante situaciones que requieren acción. La ansiedad puede empujarnos a revisar compulsivamente nuestras cuentas o, por el contrario, a ignorar información relevante. La culpa puede hacernos tomar decisiones precipitadas para compensar errores pasados. Estas reacciones no son fallos personales, sino respuestas naturales del cerebro ante la incertidumbre y el riesgo.

Tal como detallamos en el artículo publicado recientemente en nuestro blog «Cómo funciona mi cerebro cuando tomo decisiones económicas», distintas áreas del cerebro intervienen en nuestras decisiones económicas: el sistema de recompensa, que busca la satisfacción inmediata; la amígdala, que reacciona ante el riesgo; y la corteza prefrontal, que analiza y planifica.

El reto no es eliminar las emociones —algo imposible—, sino aprender a reconocerlas y gestionarlas para que no tomen el control en momentos clave.

Aceptar que las emociones forman parte de nuestra relación con el dinero no nos hace menos racionales; nos hace más conscientes. Y esa conciencia es la base de una buena salud financiera. Por este motivo, el asesoramiento y acompañamiento de profesionales es una buena decisión.

Mito 3: «La planificación de los planes de pensiones es solo para gente mayor»

Esta creencia sigue muy presente, pero no refleja cómo funcionan realmente los planes de pensiones ni cómo se construye una planificación financiera a largo plazo. Pensar que solo es útil contratar un plan de pensiones en etapas avanzadas de la vida puede retrasar decisiones importantes y limitar el potencial de crecimiento que ofrece empezar antes.

La realidad es que la edad es un factor determinante en la planificación del futuro. Cuanto antes se inicia un plan de pensiones, más tiempo tiene el capital para crecer y mayor margen existe para adaptarlo a los cambios personales y profesionales que se producen a lo largo de la vida. El interés compuesto es un buen ejemplo de ello: los rendimientos se acumulan sobre el capital existente y, con el paso de los años, ese crecimiento progresivo se vuelve especialmente relevante. No se trata de aportar grandes cantidades, sino de aprovechar el tiempo a favor.

Empezar pronto permite realizar aportaciones asumibles, ajustadas a la realidad de cada persona, sin que supongan un esfuerzo excesivo. Además, facilita que la planificación forme parte de la vida cotidiana y no se convierta en una decisión urgente o precipitada más adelante. En cambio, esperar «al momento ideal» suele traducirse en menos años para que el capital crezca y en una mayor presión para alcanzar los objetivos deseados.

Este enfoque es precisamente el que tratamos en nuestro pódcast Finanzas con propósito con dos miembros del equipo experto de Caja Ingenieros Vida y Pensiones. Si quieres profundizar en cómo planificar el futuro con plena conciencia y coherencia, y entender qué aspectos conviene valorar al contratar un plan de pensiones, te invitamos a escuchar el capítulo 8: «Planes de pensiones», disponible en YouTube, Spotify y Spreaker. En este episodio hablamos de cómo adaptar un plan a las necesidades personales y profesionales, de qué manera el contexto económico y demográfico actual influye en el sistema de pensiones y de por qué contar con herramientas que aporten seguridad y tranquilidad es relevante en cualquier etapa vital.

En definitiva, cuestionar estos mitos nos permite tomar decisiones más informadas y construir una relación más saludable con nuestras finanzas.

En el Grupo Caja Ingenieros trabajamos para ofrecer conocimiento, acompañamiento y recursos que ayuden a planificar cada etapa vital con mayor seguridad. Entender cómo pensamos, qué necesitamos y cuándo es el momento adecuado para actuar es clave para avanzar hacia una buena salud financiera y hacia un futuro más tranquilo.