Cooperativismo |

El primer sábado de julio, desde hace más de tres décadas, el mundo celebra el Día Internacional de las Cooperativas. Es una fecha poco conocida que, paradójicamente, nos habla de uno de los modelos económicos más antiguos y, al mismo tiempo, más actuales que existen: cooperar antes que competir.
La idea no es nueva. El primer registro de una cooperativa es de 1761, en Fenwick, Escocia, y corresponde a una iniciativa impulsada por un grupo de hilanderas. Pero fue en 1844 cuando el modelo, tal como lo entendemos hoy, nació realmente: en Rochdale, en el norte de Inglaterra, veintiocho artesanos que trabajaban en las fábricas de algodón decidieron unir sus recursos para acceder a productos de primera necesidad que, individualmente, no podían permitirse. De esa unión surgió la Sociedad Equitativa de los Pioneros de Rochdale, considerada la primera cooperativa moderna de la historia.
Casi doscientos años después, el cooperativismo se ha convertido en uno de los modelos que más contribuyen a la justicia social en todo el mundo. Y, aunque el Día Internacional de las Cooperativas reconoce todas las formas que adopta este modelo —como las agrarias, las de consumo, las de vivienda o las de trabajo, entre otras—, en el Grupo Caja Ingenieros queremos aprovechar la ocasión para hablar de ello desde nuestra perspectiva: la de una entidad que, desde hace más de 58 años, funciona de acuerdo con estos mismos principios.
Un modelo que no necesita accionistas para crecer
Lo que diferenció la propuesta de Rochdale —y lo que aún hoy sigue haciendo que cualquier cooperativa sea diferente— es sencillo de explicar y difícil de encontrar en otros modelos económicos: quien participa decide.
En una cooperativa no hay grupos de accionistas externos que esperen un retorno rápido. Hay socios y socias que, a su vez, son las personas a las que la organización presta servicio. Esta doble condición cambia por completo las prioridades: las decisiones se toman pensando en el impacto a largo plazo en las personas y en el territorio, no en el resultado trimestral.
Por eso el cooperativismo cobra tanta fuerza en sectores muy diferentes: en la agricultura, con cooperativas agrarias que permiten a los pequeños productores negociar en condiciones más justas; en la vivienda, con cooperativas en cesión de uso, un modelo que crece año tras año; en el consumo, con cooperativas de consumo responsable que acercan productos locales y de proximidad; y en las finanzas, con cooperativas de crédito como Caja Ingenieros, que aplican el mismo principio a la banca.
Por qué este modelo vuelve a tener sentido ahora
En un contexto de incertidumbre económica, concentración empresarial y creciente desconfianza hacia las grandes estructuras, el cooperativismo ofrece algo que muchas personas buscan sin saber ponerle nombre: proximidad real, decisiones compartidas y un retorno que se queda en el territorio.
No es casualidad que hoy haya más de tres millones de cooperativas en todo el mundo, con más de 1.000 millones de personas socias. Tampoco lo es que, en el ámbito financiero, las cooperativas de crédito hayan demostrado históricamente una mayor estabilidad que la banca tradicional en momentos de crisis.
El modelo no necesita reinventarse constantemente porque parte de una base sólida: la confianza mutua.
En Caja Ingenieros lo vivimos todos los días. Las personas socias que se incorporan a la entidad no son solo clientas, sino también copropietarias. Y esta estructura, lejos de ser una curiosidad histórica, es la que nos permite, a través de servicios como #CEApropa, seguir ofreciendo banca de proximidad en municipios donde otras entidades ya no están presentes.
Una conmemoración, muchas formas de cooperar
El Día Internacional de las Cooperativas celebra una forma de entender la economía que, desde Rochdale hasta hoy, ha demostrado que se puede crecer sin dejar a nadie atrás. Cooperativas de crédito, agrarias, de vivienda o de consumo son expresiones diferentes de una misma idea: que los resultados se reparten mejor cuando las decisiones también se comparten.
En definitiva, casi doscientos años después de Rochdale, la pregunta que se hicieron aquellos 28 artesanos sigue siendo válida: ¿qué pasaría si, en lugar de competir con las personas de nuestro entorno, decidiéramos cooperar con ellas? En Caja Ingenieros llevamos 58 años dándole respuesta cada día.
Puedes conocer mejor nuestro modelo cooperativo en nuestra web o descubrir, también, los proyectos que impulsamos desde la Fundación Caja Ingenieros.





