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Psicología para inversores y economía conductual

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Psicología para inversores y economía conductual

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha publicado un documento sobre la Psicología económica para inversores, en el que se explica la reacción de los inversores basándose en criterios de la economía conductual.

El documento se inspiró en los estudios de dos grandes economistas que ganaron el Premio Nobel por sus aportaciones a las finanzas conductuales: Richard Thaler y Daniel Kahneman.

En la guía se exponen una serie de orientaciones que nos influyen en nuestra toma de decisiones:

  • La capacidad analítica de cada uno, que nos ayudará a entender la situación y sus consecuencias.
  • La situación emocional, que afecta directamente en la decisión final.

Afirman que la capacidad analítica requiere más tiempo, ya que necesita de un análisis más profundo para resolver cualquier circunstancia. Por lo contrario, la parte emocional es intuitiva, se mueve por impulsos, es más rápida.

A diferencia de la teoría económica convencional que considera que el proceso de toma de decisiones está basado en el análisis y cálculo cuidadosos de todas las opciones disponibles, la economía conductual considera que las emociones y la intuición tienen un papel fundamental en este proceso.

Los sesgos cognitivos que debemos tener en cuenta que influyen en nuestras decisiones financieras son los siguientes:

  • Exceso de confianza: sobrevalorar la confianza personal por encima de los conocimientos y experiencias propios.
  • Ilusión de control: creer que está todo bajo control, cuando la realidad es que la situación se encuentra en pleno riesgo.
  • Confirmación: confirmar que la información presentada es 100 % fiable y contrastada.
  • Anclaje: dar más importancia a la primera información recibida que a una segunda información que se contradiga.
  • Autoridad: dar por sentada una opinión de una persona concreta sin juicio ni análisis previos, simplemente por la reputación que tiene.
  • Efecto halo: juzgar positiva o negativamente a una persona u organización por un dato que, posiblemente, no sea de importancia para el riesgo.
  • Prueba social: atribuir como acciones correctas aquellas que han afirmado otras personas.
  • Descuento hiperbólico: tendencia a elegir compensaciones pequeñas pero inmediatas, antes que escoger otras a largo plazo y que son más beneficiosas para el mercado.
  • Aversión a las pérdidas: dar más importancia a las pérdidas que a las ganancias, aunque tengan el mismo valor.
  • Statu quo: percibir como pérdidas cualquier cambio que se dé fuera de la situación actual.
  • Predisposición al optimismo: inclinación a pensar en positivo en vez de ser realista.
  • Falacia del coste hundido: mantener una inversión que está produciendo pérdidas ante el miedo a perder todo lo que ha invertido.

Estas 12 tendencias se nos pueden presentar en nuestro día a día, pero si las trasladamos al mundo de los mercados financieros, se les asigna una especial importancia por:

  • La complejidad de interpretación de los productos financieros.
  • El riesgo que suponen.
  • Las emociones que nos hacen sentir las decisiones financieras (ansiedad, miedo o excesiva alegría).

En el documento se expone que cuando se toman decisiones sobre una inversión, la persona pasa por 3 fases. Por una parte, la búsqueda de la información; por otra parte, la selección y contratación del producto; y, finalmente, el seguimiento del producto. En estos 3 momentos intervienen las emociones, el pensamiento y el lenguaje.

La guía afirma que existen técnicas de mitigación de los sesgos cognitivos mencionados:

  1. Técnicas centradas que ayudan a decidir. En este caso, nos centramos en las reglas y normas y en aquello aprendido en edades muy tempranas desde el punto de vista financiero. Pero a veces, aunque se sigan las normas al pie de la letra, podemos vernos influenciados por una profunda intuición que haga debilitar nuestros conocimientos.
  2. Técnicas cognitivas que ayudan a interpretar los componentes que forman parte de la cadena de la toma de decisiones. Existen técnicas en la toma de decisiones de una inversión, como analizar más de una alternativa, atentar al positivismo o pensar lo contrario, ajustar el proceso de decisión o determinar las condiciones adecuadas.

En el ámbito de la toma de decisiones financieras, es importante buscar alternativas a la inversión pretendida y sopesar los pros y contras de las distintas opciones.

Asimismo, siguiendo con todas las especificaciones mencionadas, es importante tener intensos conocimientos sobre finanzas y ser conscientes del momento en que nuestro pensamiento se guía únicamente por la parte conductual para identificarlo y usar las técnicas necesarias para obviarlos. Además, contrastar la información es clave para no caer en posibles errores. Uno de los puntos a destacar es el optimismo, el cual, a veces, nos juega malas pasadas porque nos aporta un exceso de confianza. Por ello, es importante siempre reflexionar sobre cada decisión que tomemos.

Para evitar los sesgos, el documento de la CNMV recomienda investigar las listas de comprobación y tener una visión más crítica y real de lo que pueda llegar a producirse. La toma de decisiones de una inversión requiere de una alta capacidad de revisión para utilizar las mejores técnicas.

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