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Actualidad económica y coronavirus: Emisión de coronabonos

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Actualidad económica y coronavirus: Emisión de coronabonos

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Desde el inicio de la pandemia del coronavirus, muchas han sido las voces que reclaman mayor participación y apoyo desde la Unión Europea en forma de ayuda económica y financiera a los países más afectados como Italia o España. Aunque, desde mediados de marzo, la Comisión Europea ha anunciado diferentes medidas de apoyo a los Estados o empresas en forma de, por ejemplo, la liberación de 37 000 MM€ de los Fondos de Cohesión y Estructurales, garantías para pymes a través del Fondo Europeo de Inversiones o una flexibilización de las normas presupuestarias de la UE, es cierto que ese deseado “gran plan fiscal” desde Bruselas aún no se ha podido aprobar.

Adicionalmente, países como España e Italia, apoyados por Francia y otros seis países de la eurozona, reclaman la emisión de eurobonos o coronabonos, algo que desde diferentes países nórdicos como, por ejemplo, Alemania, Países Bajos o Austria se ve como inaceptable.

¿Qué son exactamente estos eurobonos? ¿Por qué son tan reclamados por algunos países europeos y rechazados por otros?

El eurobono sería una emisión de deuda emitida por una institución europea, por ejemplo, el Banco Europeo de Inversiones, y respaldada por el conjunto de los países de la eurozona. Al ser una emisión del conjunto de la eurozona, contaría con mayor capacidad de financiación y, posiblemente, con un menor coste de financiación, sobre todo si el BCE pudiera actuar como uno de sus compradores a través de su programa de compra de activos. La financiación obtenida de la emisión de coronabonos se destinaría a los gastos sanitarios de la pandemia o a planes de estímulo económico.

Los países más afectados por la pandemia piden solidaridad y reforzar el proyecto europeo en tiempos en los que la necesidad de gasto público es máxima, pero a la vez difícil para países con elevadas ratios de deuda como, por ejemplo, Italia y España. Y precisamente allí es donde los principales países opositores de los eurobonos ven uno de los principales inconvenientes. Argumentan que varios países, pero sobre todo España e Italia, no han aprovechado el ciclo de crecimiento económico de los últimos años para reducir sus déficits y su deuda pública.

Y por esta parte tienen razón. Mientras Alemania redujo su ratio deuda/PIB entre 2012-2019 de 81 % a 61 %, España e Italia han conseguido lo contrario con incrementos de la deuda al 96 % y 135 % del PIB, respectivamente. También destacan que ya existen diferentes iniciativas económicas del Fondo Europeo de Inversiones, del Banco Europeo de Inversiones y, sobre todo, que el Banco Central Europeo recientemente lanzó diferentes cambios en su política monetaria como, por ejemplo, la compra de hasta 870 000 MM€ de deuda en 2020, una cifra equivalente al 7 % del PIB de la eurozona. Finalmente, según los opositores, los eurobonos no tienen sentido ni lógica mientras en Europa no hayamos avanzado hacia una unión fiscal o no hayamos completado la unión bancaria.

Los defensores de los coronabonos presionan declarando que la falta de solidaridad entre los miembros de la eurozona pone en peligro el proyecto europeo.

Seguramente una exageración, aunque sí es cierto que, como hemos visto en otras ocasiones de crisis en el pasado, la reacción desde Bruselas, al menos de momento, destaca por falta de coordinación y tardanza.

La situación actual nos lleva a la pregunta de si los coronabonos son la solución para el problema. ¿O existen otras alternativas?

Por un lado, decir que la propuesta de eurobonos es una propuesta que desde hace muchos años está en fase de estudio en Bruselas, sin llegar a un claro acuerdo político entre los distintos países.

También debemos entender que es lógico: los países con menor capacidad fiscal (por elevada deuda) piden eurobonos, y los países con mayor pulmón financiero (por haber reducido su deuda pública) no lo ven justo ni adecuado. A nivel político y técnico, a día de hoy, por tanto, es muy difícil que una emisión de coronabonos pudiera realizarse a corto plazo. Y esto justo es lo que se pide: una solución económica a corto plazo.

¿Cuáles son las alternativas?

¡Muchas! Los países con necesidad de apoyo financiero pueden acudir, a cambio de algunas condiciones, al fondo europeo de rescate, el MEDE (Mecanismo Europeo de Estabilidad), creado en 2011 a raíz de la crisis financiera. No es una de las opciones favoritas de los países afectados del sur de Europa, porque volveríamos a los tiempos de los “hombres de negro” controlando las finanzas públicas con un importante efecto reputacional y político negativo.

Pero ¡se están estudiando otras alternativas! Desde hace unos días, se comenta la posibilidad de crear un “fondo coronavirus”, una partida presupuestaria de la Comisión Europea, financiada por los países miembros de la UE, para hacer frente a los costes sanitarios de los países más afectados. Y, finalmente, existen diferentes iniciativas de liquidez o financiación desde el Banco Europeo de Inversiones.

Desde hace unos días hay mucha discusión a nivel político, economistas y en los medios de comunicación sobre la falta de acción desde la UE y la necesidad de coronabonos. Bruselas está tardando, y es cierto que son momentos históricos en los que el proyecto europeo debe mostrar que existe y que funciona. Por esta razón, quiero ser optimista.

Como en muchas ocasiones en el pasado, cuando una crisis europea llega a su límite (como, por ejemplo, con la deuda de Grecia o la crisis de deuda en general), Europa siempre ha encontrado.

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