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El agua, elemento principal de los efectos de la crisis climática 

Actualidad Economía sostenible

El agua, elemento principal de los efectos de la crisis climática 

La lucha contra el calentamiento global concierne a todos los agentes económicos y de la sociedad, y, desde el sector financiero, también estamos en la obligación de aportar nuestro grano de arena. Existen vías de actuación diferentes, y una de ellas es adoptar políticas de gestión de activos responsables que tengan en cuenta el impacto de las inversiones en el medioambiente y, por tanto, su repercusión en el cambio climático.

Contribuir de manera colaborativa a favor de la transición climática

Para continuar contribuyendo de manera colaborativa a favor de la transición climática, Caja de Ingenieros y Caja Ingenieros Gestión firmaron un comunicado público de la declaración para la cumbre del clima (COP26), en la que han participado más de 700 inversores con un volumen bajo gestión superior a 45 billones de euros, en este caso como Declaración Global de los Inversores 2021 a los Gobiernos sobre la Crisis Climática.

En la carta a la que nos hemos adherido se pide a los Gobiernos que aumenten la ambición climática, que implementen políticas climáticas nacionales sólidas a corto plazo y, por último, que se comprometan a implementar la divulgación obligatoria de riesgos climáticos.

Coincidiendo con la cumbre del clima en Glasgow (COP26), aprovechamos para hablar de la afectación del agua como elemento principal de los efectos de la crisis climática.

¿Por qué el ODS 6 es uno de los pilares del CdE ODS Impact ISR?

Es bien sabido que el agua es un bien universal necesario e imprescindible para fomentar el crecimiento económico, el desarrollo social o la sostenibilidad ambiental. Desgraciadamente, es un bien escaso y solo el 3 % del planeta es agua dulce. De este 3 %, un 70 % está congelada o se encuentra a gran profundidad en acuíferos, y del 30 % restante, un 75 % está contaminada. Esto implica que menos del 1 % del agua que tenemos en la tierra es agua dulce a la que podemos acceder fácilmente.

Paralelamente a la situación expuesta anteriormente, durante los últimos cien años, el uso de agua dulce se ha multiplicado por seis y continúa creciendo a un ritmo anual de casi un 1 % desde los años 80, según Aquastat. Además, se espera que la demanda mundial de agua continúe aumentando a un ritmo parecido hasta 2050, lo que representa un incremento del 20 % al 30 % por encima del nivel actual. Las causas de gran parte de este aumento son cuatro: el aumento de la población, la urbanización, la industrialización y los efectos del cambio climático.

A todo esto se le suma la escasez de agua de calidad, sobre todo en países en vías de desarrollo. Las Naciones Unidas estiman que más del 80 % de las aguas residuales resultantes de actividades humanas se vierten en ríos o en el mar sin ningún tratamiento, lo que acaba provocando su contaminación.

ODS 6: Agua limpia y saneamiento

Ante este escenario que exponemos, es normal que el agua se contemple en uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. En concreto, es el ODS 6: Agua limpia y saneamiento, el cual se centra en garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento.

Si tenemos en cuenta el punto de vista del inversor, este marco nos ofrece diferentes oportunidades de inversión en el ecosistema del agua. En el verano de 2019, Caja Ingenieros Gestión lanzó un fondo de impacto, el CdE ODS Impact ISR, cuyo objetivo es seleccionar compañías con modelos de negocio que tengan un impacto directo en los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

A través del ODS 6: Agua limpia y saneamiento, buscamos seleccionar compañías cuyos productos o servicios se enfocan directamente en resolver la escasez de agua o problemas con su calidad. Por ejemplo, a través de la mejora de los suministros o equipamientos, el reciclaje o la eficiencia en su uso.