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Noviembre y diciembre de 2018 y los activos de riesgo

Finanzas

Noviembre y diciembre de 2018 y los activos de riesgo

Los mercados financieros se han despedido del año prolongando las caídas registradas durante los últimos meses. El mal comportamiento de los activos ha seguido agravándose durante el último período de 2018 a causa de la rumorología en torno al inicio de un cambio de ciclo que, basándose en la creencia del consenso, debería producirse en 2020.

La curva de tipos de interés en Estados Unidos, uno de los principales indicadores adelantados por excelencia, ha continuado aplanándose y, por ende, lastrando el sentimiento de los agentes del mercado, aunque se mantuvo en terreno positivo.

El brexit continúa erosionando la confianza de los inversores porque, a pesar de que la fecha de su resolución se acerca (29 de marzo), no existe consenso en el Parlamento británico, hecho que incrementa la probabilidad de una salida de la UE no acordada. El riesgo italiano se ha aminorado, ya que el Gobierno y Bruselas llegaron a un acuerdo en diciembre para la aprobación de la Ley de Presupuestos de 2019.

Al otro lado del Atlántico, la guerra comercial entre Estados Unidos y China continuó latente, aunque se redujo en términos de intensidad; en noviembre, ambos países retomaron las negociaciones y pocos días después acordaron una tregua temporal de 90 días.

Entorno macroeconómico

En este sentido, el Banco Central Europeo, en su última reunión del año, confirmó el fin del programa de compra de bonos y mantuvo sin cambios los tipos de interés en los niveles actuales “hasta al menos durante el verano de 2019”, tal y como esperaba el mercado. Además, decidió por unanimidad mantener la reinversión de los vencimientos de las emisiones en cartera, hecho que alarga la política acomodaticia, manteniendo cierto grado de flexibilidad en términos de actuación. Las estimaciones de crecimiento para 2019 fueron reducidas una décima en términos de PIB para situarlo en el +1,7%, aunque mantuvo las de 2020 y 2021 en el 1,7% y el 1,5%, respectivamente. Por lo que respecta a la inflación, mensaje ambivalente aunque reconoció que la presión inflacionista ejercida por los incrementos de salarios empieza a ser tangible.

El mensaje que lanzó la Reserva Federal el pasado 20 de diciembre no consiguió tranquilizar a los mercados, los cuales anticiparon un tono más acomodaticio del que finalmente encontraron. La Fed subió tipos por cuarta vez en 2019 y los situó en el rango 2,25%-2,50%.

A pesar de que las previsiones de crecimiento del PIB se redujeron del 2,5% al 2,3% para 2019, el diagrama de puntos señaló dos subidas adicionales en 2019 (desde 3 anteriores) y una en 2020. La previsión de inflación cayó dos décimas hasta el 1,9% para 2019. La tasa de desempleo se mantuvo en el 3,7%, mínimos de las últimas décadas, aunque las presiones inflacionistas por salarios todavía no son preocupantes, según apuntan las actas. El rendimiento del Treasury a 10 años cayó desde los niveles de principios de noviembre, hecho que refleja la incertidumbre en el sentimiento inversor.

A colación de la actividad llevada a cabo por los bancos centrales y por lo que respecta a los mercados de renta fija, los bonos gubernamentales de referencia actuaron como activo refugio debido a la incertidumbre ya comentada. El rendimiento del bono a 10 años alemán se estrechó hasta el 0,24% desde el 0,39% alcanzado a cierre de octubre, a pesar de haber empezado el año en 0,47% y de haber alcanzado 0,77% en febrero. De igual modo, el bono a 10 años español concluyó el año en 1,42% desde el 1,55% a 31 de octubre y el 1,61% a cierre del año anterior. Por lo que respecta a Italia, su bono de referencia a 10 años sufrió más volatilidad que sus comparables al recoger la incertidumbre generada por el recién elegido Gobierno nacional en un movimiento de ida y vuelta que finalizó con el bono a 10 años en 2,74%, a pesar de haber cerrado octubre en 3,43% y haber finalizado el año 2017 en 2,01%. En Estados Unidos, el Treasury a 10 años se estrechó durante el periodo de noviembre-diciembre hasta el 2,69% desde el 3,13% a cierre de octubre, aunque inició 2018 en niveles del 2,46%. Finalmente, cabe destacar que la parte corta de la curva (bonos a 2 y 5 años del Tesoro estadounidense) se invirtió el pasado 3 de diciembre.

Resultados empresariales

A nivel microeconómico, la temporada de resultados finalizó en noviembre arrojando unas cifras que invitan al optimismo. Por lo que respecta al Euro Stoxx 600, el crecimiento de las ventas promedio se situó en el 5,4%, mientras que el beneficio por acción se incrementó en un 9,2% impulsado por los sectores energético, industrial y tecnológico. En Estados Unidos, las compañías que conforman el S&P 500 vieron sus ventas aumentadas en un 8,4% y sus beneficios por acción en un 24,3% gracias a los sectores relacionados con la energía, las telecomunicaciones y la tecnología. La divergencia entre los dos continentes en términos de beneficio se debe al impulso que recibieron las compañías norteamericanas debido a la reforma tributaria del presidente Donald Trump.

Renta Variable

La aversión al riesgo en los mercados de renta variable fue notoria durante los meses de noviembre-diciembre y transversal en su mayoría, muy en línea con lo que ha venido sucediendo a lo largo de 2018. El Euro Stoxx 50 cayó un 6,1%, mientras que el IBEX retrocedía un 4,0% para situar el rendimiento anual correspondiente al ejercicio 2018 en -14,3% y -15,0%, respectivamente.

En USA, las caídas fueron superiores en el último período del año a las registradas en el Viejo Continente; en concreto, el S&P 500 cedió un 7,6% en los dos últimos meses del año, el Dow Jones Industrial Average registró una caída del 7,1% y el comportamiento del Nasdaq se situó en 9,2% negativo, lo que implicó caídas anuales del 6,2%, 5,6% y 3,9%, respectivamente.

Por lo que respecta a los mercados emergentes, aunque finalmente cerraron el periodo de noviembre a diciembre ligeramente en verde, tal y como refleja el índice MSCI Emerging Markets, el cual subió un 1,0% durante el último periodo del año, no consiguieron maquillar la caída del 16,6% en el conjunto de 2018.

En cuanto a las materias primas, el Brent cerró los meses de noviembre y diciembre con descensos del 28,7% al situarse en 53,8 USD/barril, una caída del 19,6% en términos anuales debido a los temores sobre una ralentización de la economía mundial que hicieron prever que puede haber una contracción de la demanda global. Finalmente, el oro actuó como valor refugio durante el último periodo del año con revalorizaciones del 5,6%, situándose en 1.282,5 USD/onza, aunque cedió un 1,6% desde el cierre de 2017.

En el mercado de divisas, el cruce euro/dólar cerró 2018 en 1,147 desde el 1,131 a cierre del mes de octubre y el 1,201 a cierre de diciembre de 2017.

Por último, cabe señalar que la gran mayoría de tipologías de activos financieros generaron rentabilidades negativas en 2018. De entre los grandes activos, solo la categoría liquidez o algunas inversiones monetarias en USD obtuvieron rendimientos positivos. Más del 80% de las clases de activos registró un retorno negativo, una estadística que únicamente se había producido dos veces en los últimos 20 años.

Actius de riscFuente: Bloomberg

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