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Asia, el imparable ascenso de la región más vibrante del planeta

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Asia, el imparable ascenso de la región más vibrante del planeta

A pesar de ser los primeros en experimentar los efectos negativos de la COVID-19, Asia se mantiene a la cabeza de la economía mundial en términos de crecimiento, y sus países se sitúan en una posición privilegiada para salir como los claros vencedores de esta situación. Así, según las previsiones del Fondo Monetario Internacional del mes de junio, se prevé que el conjunto de países experimente un ligero retroceso en el desempeño de sus economías del 0,8 % en el año actual y que, posteriormente, en el año 2021 estas economías recuperen todo el terreno perdido para alcanzar una tasa de crecimiento del 7,8 %. Consideramos que la región sigue siendo la más vibrante y dinámica a lo largo del globo y seguirá ofreciendo una oportunidad única para participar en uno de los mayores procesos de transformación social y económica de la historia reciente.

La región destaca por su significativa diversidad social y económica, e incluye tanto países con un PIB per cápita muy reducido como Camboya, Bangladés o, incluso, la India, los cuales bordean el límite de los 2.000 dólares, como países ya desarrollados como Singapur, el cual registra un PIB per cápita de 65.000 dólares. Así, cada país se encuentra en diferentes puntos de sus largos caminos económicos y ofrece diferentes oportunidades desde el punto de vista de crecimiento.

Tendencias de fondo

A pesar de esta marcada heterogeneidad entre países, varios son los nexos de unión que posibilitan el auge de sus economías a través de crecimientos económicos que los países desarrollados solo pueden soñar y que podríamos resumir en tres tendencias de crecimiento secular:

  • Dividendo demográfico. En la mayor parte de Asia, particularmente en el sur y en algunas partes del sudeste asiático, los países muestran un rápido crecimiento de la población. Así, para el 2030, la región representará alrededor del 55 % de la población mundial total en el grupo de edad de 15 a 34 años, una generación cada vez mejor educada y más integrada en los sistemas globales, económicos y sociales, lo que posibilitará una explosión de las clases medias. Si en Estados Unidos, Europa y Japón el crecimiento esperado de las clases medias es de tan solo del 0,5 % al año, en China y la India se espera que el crecimiento sea del 6 %.
  • Movimientos sociales y proceso de urbanización. Generalmente, los ingresos en las urbes suelen ser entre dos y tres veces mayores con respecto a los ingresos en el campo. Esto hace que los incentivos de la población a seguir emigrando hacia las grandes urbes sean elevados, lo que mejora la asignación del capital humano y, en consecuencia, el crecimiento económico potencial. India, por ejemplo, supone un claro ejemplo de la tendencia. Con una población de 1.300 millones de personas, las cuales cuentan con una edad mediana de apenas 29 años, solo un 35 % de su población vive en ciudades. Este porcentaje debería revertir hacia niveles claramente superiores a medida que se continúen adoptando reformas estructurales como la laboral y se mejoren las infraestructuras.
  • Transformación digital y adopción tecnológica. La mayor penetración en el uso de nuevas tecnologías está posibilitando un cambio dramático en el comportamiento de la población, como, por ejemplo, a través de la socialización en el acceso a los datos y el uso de la información. A pesar de los rápidos avances, la mediana en la penetración del móvil dentro de los países asiáticos se sitúa alrededor del 60%, todavía muy lejos de los estándares desarrollados. A medida que su uso se va extendiendo a mayores partes de la población, se está posibilitando el saltarse muchos pasos en el proceso de desarrollo y acelerando su escalada tanto en términos económicos como en términos sociales.

Sin embargo, también resulta relevante destacar los diferentes riesgos asociados que conllevan una mayor importancia a escala mundial. Estos riesgos pivotan principalmente sobre aspectos de corte más geopolítico: las luchas de poder de los diferentes países para hacer prevalecer su hegemonía.

 Es por ello que recientemente se registran nuevos frentes más allá de la lucha comercial y tecnológica entre China y EE. UU., como, por ejemplo, los enfrentamientos bélicos entre India y China que han derivado en la prohibición del uso de aplicaciones chinas en territorio indio, la disputa territorial en Cachemira o la lucha por el control del mar de China.

Actualmente, el conjunto de Asia supone el 60 % de la población mundial y el 34 % del PIB, aunque solo el 21 % de la capitalización bursátil mundial. Para ser justos, el marco jurídico para la inversión en estos países dista todavía mucho de países desarrollados como Europa o Estados Unidos. Como ejemplo, en EE.UU. la ratio de capitalización bursátil sobre el PIB se sitúa en niveles del 130 %, por lo que podemos concluir que, probablemente, la capitalización de las compañías asiáticas no hace justicia a los fundamentales de estas. Aunque desconocemos el grado de infravaloración del conjunto de compañías, dado el dinamismo de las economías y el vibrante proceso de transformación que está aconteciendo en las compañías, parece claro que el peso en términos de mercado de las compañías asiáticas no hará sino incrementar durante los próximos años para alcanzar, así, una ratio más comparable con el resto de países. Solo nos encontramos al inicio de un largo camino.

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