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Invertir no es especular

Expertos Finanzas

Invertir no es especular

Aunque a menudo relacionemos los conceptos de inversión y especulación, cabe aclarar que prácticamente son lo contrario. Benjamin Graham, uno de los maestros financieros, ya nos lo explicó en su libro El inversor inteligente en 1949:

“Una operación de inversión es aquella que, tras un análisis exhaustivo, promete seguridad para el capital principal y un adecuado rendimiento, todas las demás operaciones son especulación”.

La especulación se dirige a operaciones a corto plazo y aprovecha momentos de volatilidad de los mercados en los que se asume un elevado riesgo con el objetivo de conseguir beneficios por incremento de las cotizaciones.

Invertir, no obstante, es participar en el crecimiento de la economía, en la evolución de los negocios de las empresas y en las nuevas tendencias mundiales a largo plazo. Invertir, además, nos ofrece la posibilidad, a través de vehículos de inversión socialmente responsable (que integran factores ambientales, sociales y de gobernanza en su proceso de análisis), de impulsar un impacto positivo en la sociedad y ayudar a financiar la transición hacia una economía más sostenible.

¿Cuál es el impacto de los tipos de interés negativos para los inversores?

Al convertirnos en inversores tenemos que entender la situación actual de los mercados financieros. Los tipos de interés bajos y negativos que cotizan en el mercado monetario y de renta fija afectan a las expectativas de rentabilidad de todos los inversores.

Actualmente, si queremos incorporar un componente de estabilidad en nuestras carteras (en forma de inversión en, por ejemplo, deuda pública), debemos pagar un precio por ello en forma de rentabilidad negativa. Es decir, los activos financieros más conservadores han pasado de ser activos de rentabilidad y capital garantizado a ser activos de pérdida segura. La estabilidad y seguridad tienen un precio.

¿Cómo debemos ajustar nuestras inversiones?

Según la teoría de Markowitz, por un lado, debemos considerar nuestros ahorros e inversiones como una cartera, no individualmente. Y, por otro lado, existe una relación positiva entre la expectativa de rentabilidad y el riesgo asumido. Es decir, cualquier inversor que desea optar por una expectativa de rentabilidad superior debe asumir un perfil de riesgo más elevado de su cartera.

La clave está en combinar activos de binomio rentabilidad-riesgo bajo con otros de expectativas de rendimiento superiores. Así, el conjunto de nuestra cartera continuará siendo equilibrado, diversificado y con un nivel de volatilidad controlada, pero permitirá batir a la inflación y conseguir una mayor acumulación de nuestro patrimonio a medio y largo plazo.

¿Invertir es arriesgado?

Todo lo contrario: invertir es mucho menos arriesgado de lo que pensamos, siempre que invirtamos de forma adecuada e inteligente. ¿Qué significa esto?

  • Considerar nuestras inversiones como una cartera

… con una combinación de diferentes tipologías de activos financieros que muestran un comportamiento descorrelacionado en diferentes momentos de mercado.

  • Considerar todo nuestro patrimonio en esta cartera

… nuestros ahorros en cuenta corriente o depósitos a plazo también forman parte de nuestra cartera y representan un porcentaje estable que reduce la volatilidad o el perfil de riesgo del conjunto.

  • Coherente con nuestro perfil inversor

… no debemos invertir en una cartera de inversiones más arriesgada que nuestro perfil inversor porque correremos el riesgo de cometer errores de inversión.

  • Coherente con nuestros objetivos de inversión y requerimientos de liquidez y, por tanto, con un horizonte temporal adecuado

… si tenemos un objetivo de inversión a largo plazo, podemos asumir mayores riesgos en nuestras inversiones. Será especialmente importante acordarnos de nuestro horizonte temporal en momentos de corrección en los mercados financieros.

  • Diversificación de las inversiones

… desde el punto de vista sectorial, geográfico y tipología de activos financieros con el objetivo de evitar concentraciones elevadas en una determinada inversión y, además, reducir la correlación entre los activos en cartera. La inversión en fondos de inversión, planes de pensiones o gestión discrecional de carteras es el mejor ejemplo de una inversión diversificada.

  • Considerar inversiones socialmente responsables

… no solo porque nos permite causar un impacto positivo en el medioambiente y en la sociedad en general, sino también porque tiene sentido desde la óptica de rentabilidad-riesgo al tratarse generalmente de inversiones en compañías solventes y con modelos de negocio contrastados que muestran una volatilidad de sus cotizaciones inferior que la del mercado en general.

  • Diversificación del timing

… es muy difícil o casi imposible acertar el mejor momento para realizar o incrementar inversiones. Y, además, sabemos que puntualmente se producen momentos de fuerte volatilidad en los mercados. Por esta razón, es muy importante diversificar los momentos de entrada como, por ejemplo, a través de un sistema de aportaciones periódicas en el que de forma estructural traspasamos parte de nuestros ahorros a nuestra cartera de inversiones y de esta manera reducimos la importancia del mejor o peor momento para invertir.

  • Consideración de las rentas y la fuerza del interés compuesto

… no nos fijemos únicamente en la evolución de las cotizaciones de nuestras inversiones. Los cupones de la renta fija y, especialmente, los dividendos de las acciones pueden formar una parte importante de nuestro retorno total.

Desde el equipo de Mercado de Capitales de Caja de Ingenieros ponemos a tu disposición la publicación “Actualidad Economica – Financiera. El análisis de nuestros expertos”, que en esta ocasión se centra en cómo ahorrar e invertir mejor.

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